Noticias Chihuahua.- Ángel Flores tenía 22 años, estudiaba Ingeniería en Desarrollo y Gestión de Software en la Universidad Tecnológica de Chihuahua (UTCH) y esta semana perdió la vida por una neumonía que, según su familia y cercanos, fue provocada por daño pulmonar tras el uso prolongado de vapeadores.
Aunque ya no los consumía desde hace un mes, su organismo resentía la dependencia y las secuelas eran irreversibles.
La comunidad universitaria quedó en shock. Compañeros lo describen como un joven brillante, amable y siempre dispuesto a ayudar.
Días antes de su muerte, Ángel publicó en redes sociales un mensaje contundente que hoy retumba con más fuerza: “DEJEN EL VAPE POR AMOR DE DIOS”.
Su madre, en medio del dolor, ha pedido compartir su historia dentro de la universidad como advertencia viva para otros jóvenes que piensan que vapear es inofensivo.
Grupos estudiantiles comenzaron a organizarse para lanzar campañas internas de concientización, con la idea de que su muerte no sea en vano.
Aunque la universidad no ha emitido un comunicado oficial, ya se preparan charlas y espacios de reflexión para hablar del riesgo real que implica el vapeo, especialmente entre los más jóvenes, que lo usan como “alternativa cool” sin imaginar las consecuencias. El caso de Ángel se suma a la creciente lista de víctimas de esta moda silenciosa que, cada vez, cobra más vidas.
